viernes 26 de marzo de 2010

Boj

En mi chimenea una planta de narcisos agoniza y el boj ya hace tiempo que dejó de estar vivo, las hojas se sujetan por inercia. Yo los sigo regando, ahora que su pérdida es inexorable. Cuando podía haberlos salvado no hice nada. Supongo que es porque me complace el ver el sufrimiento igual que me complace mi pasividad al respecto. A veces dudo de si lo hago conscientemente o es fruto de alguna carencia, pero suelo llegar a la conclusión de que tengo una base sádica con la que disfruto un poco. ¡Pobres plantas!

1 comentarios:

Cazacurdas dijo...

En mi opinión para muchas de las personas que tienen plantas éstas cubren cierto papel como hijos, rellenan ese nicho psicológico. Lo mismo podría decirse de las mascotas. ¿Te dice algo esta teoría?

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